Desde nuestro Gabinete Sanitario, nuestra enfermera Rocío nos cuenta que "el azúcar no es un dulce"

Aunque parezca una contradicción no es así, su sabor es dulce pero nos puede amargar la vida. Tendemos a pensar que las grasas son más perjudiciales que los azúcares, sin embargo el exceso de azúcar puede ser el mayor peligro de todos.

Los niños apenas necesitan consumir azúcar, y el actual consumo tan excesivo perjudicará su salud.

Desde el colegio, os animamos a preparar a vuestros hijos almuerzos saludables a base de frutas frescas variadas, bocadillos, frutos secos sin tostar (nueces, almendras, anacardos, etc.), frutas desecadas en pequeños cantidades, tomates cherry, chips de verduras desecadas, batidos caseros de frutas con pulpa, etc. Del mismo modo, desaconsejamos: la bollería industrial, las famosas "chuches", los refrescos azucarados, los zumos y néctares (tened en cuenta que  250 ml de estos contienen hasta 25 g de azúcar, es decir, 5 terrones).

Se recomienda no sobrepasar los 20 gramos de azúcar diario y lo cierto es que los niños consumen habitualmente hasta siete veces esa cantidad.

Una dieta se puede educar: durante la infancia se pueden crear hábitos saludables que determinarán su salud. Si comenzamos cuando aún son bebés es más fácil, ya que ellos no conocen inicialmente los sabores de los alimentos y, por lo tanto, no piden que se añadan azúcar a los alimentos infantiles.

La mayoría del azúcar que consumimos está oculta en los alimentos, sobre todo en los alimentos procesados (bollería, papillas infantiles), que son los que contienen mucho azúcar, de ahí la importancia de prestar atención a las etiquetas nutricionales de los productos.

Los azúcares no deben superar los 5 gramos por cada 100 g de producto; los alimentos con más azúcar añadido, son:

  • Los precocinados (pizza, lasaña)
  • Las bebidas azucaradas (té frío, cola, bebidas energéticas)
  • Las golosinas
  • Los yogures
  • Los cereales de desayuno y las barritas de cereales
  • El chocolate
  • Las galletas, pastelería, bollería, etc.
  • El kétchup y salsas comerciales (tomate frito), entre otros

Todos contienen gran cantidad de “calorías vacías” con alto contenido de energía y sin valor nutricional.

Las enfermedades derivadas del exceso de consumo son:

  • Diabetes
  • Hiperactividad e hipertensión
  • Caries
  • Obesidad e insuficiencia renal
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Cáncer de páncreas

 

Rocío Álvarez Tenedor
Enfermera Escolar Nº Col. 75724


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